viernes, noviembre 02, 2007

LA TIERRA: OTRA DISCORDIA EN EL TLC

www.elespectador.com

Publicado el 20 de Octubre de 2007

LA TIERRA: OTRA DISCORDIA EN EL TLC

Por Gustavo Petro

He leído por Internet la cantidad de diatribas e insultos con que el Gobierno ha respondido mis planteamientos sobre la agricultura colombiana hechos durante años en Colombia, pero por primera vez expuestos en un recinto del Congreso de los Estados Unidos.

Definitivamente, este gobierno no puede con los argumentos y apela a la fuerza bruta de la grosería. Mi planteamiento es sencillo:

Durante tres siglos de colonia Española y dos de republica se impuso una especie de feudalismo en el uso de la tierra que nos mostró un indicador de concentración de la posesión de la tierra agraria del siguiente tenor: En 1984 de los dos millones y medio de poseedores, un 0,5 de ellos, 11.000 tenían el 32% de la superficie predial. Indicador muy alto que refleja los cinco siglos de feudalismo que ha padecido nuestro mundo rural.

Sin embargo, y en solo 17 anos, para el año 2001, el 0,4% de los poseedores, mas de 10.000, ya concentraban el 62% de la superficie predial registrada.

¡En menos de dos décadas duplicaron lo que hizo el feudalismo en cinco siglos¡

La razón no fue otra que el cambio de estrategia en el lavado de activos de los narcotraficantes. Estos, desde 1983, dejaron de blanquear sus dólares en los bancos panameños, dada la hostilidad de Washington contra Noriega, y pasaron a realizar sus operaciones de lavado con la compra de tierras en Colombia.

Estudios de la Contraloría General de la Republica muestran que aproximadamente seis millones de hectáreas muy valiosas y fértiles pasaron a manos de la mafia. Cifra que explica la mayor parte de crecimiento de la superficie controlada por los más grandes propietarios de tierras del país.

No es una calumnia afirmar que la mayor parte de la superficie cultivable de Colombia esta en manos de la mafia.

Tal situación provoca varios efectos: En primer lugar el desplazamiento de millones de campesinos, en segundo lugar el fortalecimiento de ejércitos privados, en tercer lugar el aumento de la violencia con miles de fosas comunes, en cuarto lugar un uso aberrante irracional del uso de la tierra: La tierra para cultivar alimentos se dedica a grandes praderas donde pasean, además de algunas vacas, varias reinas de belleza. Colombia podría cultivar en 12 millones de hectáreas (y generar un millón seiscientos mil nuevos empleos), hoy solo lo hace en cuatro. Simplemente se acabaría la miseria y estos nuevos empleos serian de calidad si aumenta la productividad, estancada durante toda la administración Uribe, tal como lo muestran las cifras desagregadas del PIB.

Bajo esta realidad agraria se ha aprobado un TLC que en el capitulo agrario, establece unas condiciones de competencia en los que ganan unos y pierden otros.

Los perdedores son los productores de alimentos cereales, con gran porcentaje de nutrientes: arroz, trigo, maíz y otros. No pueden competir por que sus precios son más altos que la producción subsidiada en Estados Unidos.

Los ganadores son los llamados cultivos de tardío rendimiento: Palma africana, caucho, frutales, bosques maderables.

En el primer caso, los perdedores son el sector social que cultiva alimentos: campesinos y pequeños y medianos empresarios. Precisamente los que han retrocedido por el impulso narcotraficante.

En el segundo caso el sector que gana es el que puede cumplir dos condiciones: 1) una gran liquidez para resistir cinco, diez y hasta 20 años entre el momento de la siembra y la producción, y 2) grandes extensiones de tierra. No se cultiva un bosque en una hectárea. Estas condiciones la cumplen fundamentalmente quienes ya se han quedado con buena parte de la tierra en las últimas dos décadas: los narcotraficantes.

Por eso es importante una nueva negociación: De libre comercio hacia el comercio justo que implica variar las condiciones de tenencia de la tierra en Colombia. Para ello he propuesto:

A) aplicar eficazmente y de manera administrativa la extinción de dominio sobre los seis millones de hectáreas del narcotráfico.

B) Trasladarlas a los campesinos y pequeños y medianos empresarios, incluso asociarlos para ganar en las economías de escala.

C) Salvaguardar doce millones de hectáreas en zonas de reserva de producción alimenticia fuertemente subsidiada por el estado. Lo que significaría alimentos baratos para 6 millones de colombianos que, como nos lo recordó la FAO esta semana, padecen hoy algún tipo de desnutrición.

Solo así podemos hablar de un trato con comercio justo sin mafias de por medio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si en colombia se obtiene energia a partir de la reaccion del hidrogeno y el oxigeno,cuyo producto final es el agua,los automoviles no contaminarian y controlariamos el efecto invernadero,con la asesoria del gobierno de Irlanda o de otro pais, que verdaderamente este comprometido en defender el medio ambiente.La tierra se dedicaria a cultivar alimentos y le quitariamos argumentos a la mafia uribista,de desalojar a los campesinos para sembrar palma de cera y destruir los bosques.

Clarita dijo...

Hectáreas inundadas por sangre luego cubiertas por palma africana... Lo peor es que se hacen los de la vista gorda, pues solo quieren saciar su sed de poder, control y dinero... Los pobres campesinos son los que han tenido que vivir una pesadilla infernal interminable, cosas inimaginables e infrahumanas, olvidados, o más bien, convenientemente ignorados por el Estado en connivencia con los medios de comunicación, que a diario llenan la cabeza de las personas con verdades a medias o totalmente transgiversadas... son estos mismos medios de comunicación los que tienen el control de la información y opacan casi hasta desvanecer a las cadenas que si muestran la verdad... Me parece tan triste que la gente se preocupe más por las novelas y la farándula que por reconstruir este país.

Afortunadamente existen personas como el senador Gustavo Petro, quien es para mi una fuente de coraje y fuerza. Aunque tanta gente lo critique sin tener fundamentos sólidos, solo se ahn dejado engaár por la propaganda negra descarada hecha en su contra por el gobierno, que en mi concepto alcanza a rayar en lo triste y lo ridículo.

Gustavo Petro es para mi un libertador para Colombia y lo admiro, aún más, desde que leí el libro de Mario López.


Esta mañana desperté con la noticia de que habían intentado agredirl a Petro en un restaurante en Chía, Andrés carne de res, que por cierto no es de mi agrado por la gente que allí se congrega... no soporto a la gente tan débil de mente y ciega (y uno nunca sabe, hasta de espíritu turbio), a él tenemos es que cuidarlo mucho.

Gracias por todo señor Petro espero poder verlo pronto en alguna reunión. Esperaré con paciencia hasta que pueda hablarle de ciertos asuntos de manera más concreta.

Un abrazo fraterno,

Maria Clara R. Espinel

Anónimo dijo...

Indudablemente las mentiras del ministro Arias y las del presidente Uribe no las creen sino en Colombia. En los demás países saben lo que tenemos aquí.

Un presidente Uribe que apoyó en voz alta a Bush cuando la invasión al "diablo de Irán"; un presidente Uribe, que llama amigo a alguien como G.W. Bush, quien dice que cuando se retire de la política en Estados Unidos se va a dedicar a "hacer plata, a llenarse más los bolsillos" y que no va a estar como un fantasma en los pasillos del congreso como lo hace Bill Clinton... de ahí se infiere por qué Uribe y sus secuaces están tan interesados en el TLC, claro, para negociar la "finquita llamada Colombia"

Es muy triste ver como la gran mayoría de estos políticos nuestros, que estudian en los mejores colegios y universidades norteamericanas y europeas, de donde salen con "honores" como los primeros de su clase, con más títulos que Millonarios y América juntos, que hasta dan cátedra en inglés paisa, llegan aquí y olvidan sentados detrás de un escritorio lo que supuestamente aprendieron. Pareciera que su desmedida ambición y violencia los volviera tan mediocres como para volver rico a un país como este, que tiene de todo lo que se necesita para darle un modo de vida decente y digno a todos los colombianos.

Con nosotros se muestran soberbios y con los países poderosos se muestran sumisos y arrodillados (en palabras más visuales... lo que para Clinton fue Mónica Lewinsky, para Bush lo es Uribe); a nosotros nos imponen impuestos y a las ganancias del capital extranjero lo exime; no aceptan condiciones para un intercambio humanitario pero sí aceptan los cambios no consultos que se le han hecho al TLC y cuyas mayorías en el congreso firman sin siquiera ver como simples notarios. ¿Hasta cuándo se dará el cambio?

Senador Petro, gracias por su valiente labor, gracias a su inteligencia y capacidad. Pa`delante.