martes, febrero 05, 2008

Farc deben mostrar otra cara tras marchas en su contra, considera el senador Gustavo Petro


Febrero 5 de 2008

El congresista del Polo Democrático piensa que la movilización de los colombianos en martes las afecta. "Es indiscutible que estas movilizaciones afectaron el entorno político y social al interior de las Farc y tienen que comenzar a pensar en otro tipo de salidas" al conflicto en Colombia, añadió Petro, un enconado opositor al gobierno del presidente Álvaro Uribe, en declaraciones a Radio Caracol.

"La contundencia del mensaje de la sociedad es que se vuelve permanente y empieza a golpear el entorno de esa organización. De ahí van surgiendo al interior del grupo algunas voces que empiecen a buscar una salida política", aseguró el legislador, que fue guerrillero del desmovilizado grupo M-19.

El legislador del Polo Democrático Alternativo (PDA), señaló que estas manifestaciones "mueven a las Farc, en el corto plazo, a la necesidad de mostrar otra imagen y, en el mediano plazo, va afectando la mentalidad de los combatientes y sus dirigentes".

El lunes, más de un millón de colombianos según las autoridades (4,8 millones según los organizadores) marcharon en más de 165 ciudades de Colombia y el exterior contra el cese de las acciones violentas de la guerrilla de las Farc contra los civiles y especialmente por la liberación de los secuestrados.

En la céntrica plaza de Bolívar de Bogotá fueron colocadas más de 700 sillas vacías para representar a los secuestrados que se estima tienen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), entre ellos el grupo de al menos 43 que propone intercambiar por unos 500 rebeldes presos.


Con AFP.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

JAIME ANGULO BOSSA



¿MARCHARÁ EL PAÍS EL 6 DE MARZO?



Me cuento entre los 40 millones de colombianos que no participaron en la marcha del pasado 4 de febrero contra las FARC, cuando bien se pudo, para no dar la impresión de que tan justificado y gran dolor se utilizaba encubierta o públicamente sólo para apoyar de manera subliminal al gobierno como trascendió, hacerla extensiva también contra las AUC, el ELN, el Estado represor y demás actores de la violencia. Y no me arrepiento, pues mi razón es obvia: en Colombia hay un desgarrador conflicto armado y no mero terrorismo de la subversión en el que intervienen diversos actores, entre ellos las FARC. ¿Pero y las AUC (vivas aún), el ELN, el Estado represor y sus víctimas? ¿Acaso es que estas no son actores pasivos y sufridos de la violencia, y porque nada valen deben subestimarse y olvidarse? Así parece, desgraciadamente.

En verdad, yo hubiera marchado contra todos los actores de la violencia y simultáneamente a favor de sus víctimas, en vez de hacer de idiota útil, como miles de intonsos lo hicieron, de los que mediante su inmenso poder mediático crean imágenes unilaterales y buenas del odio y las venden como mercancías de salvación producidas por su sectarismo encumbrado.

Sin temor afirmo que la marcha de buena fe propuesta por algunos convencidos de combatir todas las violencias que nos afectan, costosa y sistemática publicidad derechista logró dirigirla con habilidad sólo contra las FARC, excluyendo deliberadamente a los demás violentos como si un solo costado de Colombia hubiera sido herido por las lanzas de la crispación. ¿Y el otro? ¿Acaso no está abierto y sangra?

No me arrepiento, repito, de haberme marginado de la hábil explotación del dolor colectivo del país por parte de quienes convierten el clasista, económico o político suyo en el de todos, como si los demás no sintieran desgarradoramente los propios. Las costosas y sistemáticas consignas de prensa, radiales y de televisión que durante semanas atraparon al gran público y lo pusieron emocional y sicológicamente al servicio de un dolor excluyente, no tuvieron efecto alguno en conciencias formadas como la mía que al oírlas se tornaba en muralla para resistirlas y en voz para clamar a favor de los sufrimientos omitidos.

Se ha propuesto que el 6 de marzo próximo se marche contra los violentos excluidos y a favor de sus miles de víctimas y de los desplazados que son millones. De lograrse, se recogería en buena hora el espectro del dolor nacional que va de la extrema derecha del industrial, terrateniente o político secuestrado, hasta la izquierda del intelectual, profesor u obrero descuartizado por las motosierras del fascismo paramilitar, pasando por la neutral e inocente población civil, lo que faltó el 4 de febrero.

¿Respaldarán los medios de comunicación, los públicos y privados, esa sana y complementaria idea? ¿Clamarán los editorialistas, columnistas, presentadores y reporteros de sus periódicos, noticieros radiales y televisivos por la conveniencia y el buen éxito de la posible marcha del 6 de marzo como clamaron por la del 4 de febrero? ¿Serán capaces de probar que sus lágrimas salen de ambos ojos y no de uno solo, el derecho, por mera política?

Me preocupa, sin embargo, saber cómo se costeará la publicidad que requiere hacerla conocer de la gente. ¿La sufragarán los mismos que pagaron las grandes vallas montadas en las diversas ciudades para promover la marcha del 4 de febrero?

Ojalá. Esa sería la ocasión para probar que el país llora por ambos ojos y está herido en los dos costados: el izquierdo y el derecho.

gabriel guzmán dijo...

Yo gabriel Eduardo desde la universidad Sergio arboleda, pienso que, nosotros los jóvenes, debemos pensar en llegar, o pensar en una solución porque es muy bonito ir a marchar y decir no FARC pero creo que no aportamos soluciones, en eso debemos de trabajar, porque las consecuencias de esa marcha ya las vimos que aprovechados……..
Ojoso miremos que otros si toman esto como una expresión social de está marcha, bajo un fin, pero es la hora de tomar la responsabilidad de algo que no queremos ver nosotros los jóvenes….

Anónimo dijo...

Senador, ¿Usted y sus amigos marcharán el próximo 6 de Marzo? ¡Por qué no se han pronunciado?

Anónimo dijo...

OBAMA ANUNCIA EL NACIMIENTO DE UNA

NUEVA MAYORÍA NACIONAL



ANTONIO CAÑO - Washington - 14/02/2008





El aspirante demócrata desborda los límites de ideologías, partidos y razas



A la luz de sus nuevas y abrumadoras victorias en la ribera del Potomac, Barack Obama anunció el nacimiento de "una nueva mayoría nacional" que desborda los límites de los partidos, las ideologías, los sexos y las razas y que le llevará hasta la Casa Blanca. El país observa atónito lo que está ocurriendo. El entusiasmo popular en torno a Obama crece, mientras una mezcla de admiración y desconcierto domina los comentarios de políticos y analistas. Unos y otros echan cuentas y advierten que, aunque Obama va por delante, Hillary Clinton puede aún revertir la situación. Pero es una prudencia que parece movida más por la incredulidad de que Obama pueda ser presidente que por las posibilidades de que sea derrotado.



Barack Obama ganó el martes por 30 puntos en Virginia, por 25 puntos en Maryland y por 50 puntos en el Distrito de Columbia. Ganó, por supuesto, el voto de los negros con márgenes de proporciones soviéticas. Pero ganó también el de los blancos, el de los hombres y -¡atención!- el de las mujeres. Ganó entre los jóvenes y entre los viejos, entre los ricos y los pobres. ¡Ganó entre los votantes hispanos en Virginia! Y obtuvo el 45% de los votos de esa comunidad en Maryland.



Es decir, obtuvo una victoria indiscutible, que se puede disminuir por el hecho de que era previsible y de que en los tres escenarios hay un porcentaje significativo de población negra (20% en Virginia, 27% en Maryland y 60% en el Distrito). Pero, probablemente, sería un error exagerar el valor de las estadísticas frente a un fenómeno que excede las fronteras de la política tradicional.



"Ésta es una nueva mayoría en Estados Unidos", dijo Obama en su ritual discurso de victoria. "Hemos ganado en el este y el oeste, en el norte, en el sur y a través de todo el territorio de este país que amamos. Hemos dado a los jóvenes una razón para creer y hemos llevado a las urnas a otros que quieren volver a creer. Estamos uniendo a demócratas a independientes y a republicanos, a negros y a blancos, latinos y asiáticos, pequeños Estados y grandes Estados, estamos fundiendo a Estados rojos [el color republicano] y Estados azules [el color demócrata] en los Estados Unidos de América".



Algunas de esas afirmaciones pueden, desde luego, ser puestas en duda. El porcentaje de registrados republicanos votando, por ahora, a favor de Obama no sobrepasa en ningún caso el 3%. El analista Walter Shapiro ha advertido de que el senador de Illinois "puede estar confundiendo las simpatías que expresan hacia él muchos republicanos con un voto a favor".



Posiblemente. Pero esa simpatía es ya el reflejo de una nueva realidad política. Obama ha ganado en Misuri y Virginia, con un fortísimo respaldo de votantes independientes. Son dos de esos Estados fluctuantes, es decir, que no votan de manera constante por el mismo partido y que, por tanto, deciden las elecciones presidenciales.



Su victoria en sitios así es uno de los más poderosos argumentos de Obama para reclamar el reconocimiento de su propio partido. Tras los últimos éxitos, él ya asume el papel de candidato. En su discurso del martes en Wisconsin, escenario de las próximas primarias, el día 19, Obama se dirigió directamente a quien podría ser su rival republicano, John McCain.



"John McCain es un héroe de este país", dijo, "y quiero rendir honores a los servicios que ha prestado a nuestra nación". "Pero sus prioridades no coinciden con los problemas reales de los norteamericanos porque están basadas en políticas fracasadas del pasado". McCain le cogió el guante y, sin mencionarle pero aludiendo a su mensaje de esperanza, dijo: "Estimular a un país sólo con retórica en lugar de ideas contrastadas y basadas en la fortaleza y el coraje de las personas libres no es esperanza, es trivialidad".