lunes, febrero 18, 2008

El tsunami humano del 4 de febrero

Las multitudinarias marchas ciudadanas del 4 de febrero de 2008 en Colombiatuvieron un carácter polivalente y expresaron un movimiento socialmultifacético que no puede encasillarse en epítetos reductores yclasificaciones excluyentes.Lo primero que debemos señalar es que esas marchas reflejaron ante todo unsentimiento real de la mayoría de la sociedad urbana de repudio al secuestroy de rechazo a las FARC.
Un sentimiento acumulado principalmente a lo largode los últimos años y exacerbado recientemente por los testimonios sobre lascondiciones de ignominia y calvario que padecen los secuestrados.Sin embargo, lemas como "no más secuestros", "no más mentiras", "no másFARC" que agitaban las multitudes, no se acompañaban de consignas como"rescate a la fuerza", "viva Uribe", "guerra a las FARC" o consignassimilares, salvo en grupos minoritarios.
Lo que vimos fue una actituddistinta y serena de millones de ciudadanos y ciudadanas que con camisetasblancas, portando banderas y letreros e inventando ingeniosas formas deexpresión, coreaban libertad para los secuestrados y no a la guerra; muchosde ellos exigiendo el acuerdo humanitario.Desde luego, los grupos de poder del establecimiento buscaron inducir a laopinión pública para que esa movilización fuese a su vez un apoyo alPresidente Uribe y a su política de "Seguridad Democrática"; y en parte lolograron. El apoyo económico de ciertos gremios patronales para costear lapropaganda fue evidente. Abundó la información sesgada sobre los objetivosde la marcha y fue visible la intención de algunos sectores políticos dederecha, a los que se sumaron grupos de ultra-derecha, de insuflarle a esajornada un sentimiento de odio y unanimismo.
Pero las grandes mayorías urbanas que se movilizaron el 4 de febrero lohicieron por solidaridad con los secuestrados y porque están hastiadas de laviolencia y anhelan un país en paz. Esa es, en el fondo, la motivaciónfundamental que llevó a un mar de colombianos y colombianas a volcarse a lascalles en una jornada histórica sin precedentes en el país y en el exterior.La movilización fue un acto masivo y pluralista que desbordó los cálculos detodos, incluido el PDA.
Intentar explicar desde ciertas posiciones izquierda que el tsunami humanodel 4 de febrero se debió principalmente a la manipulación del oficialismo,de los sectores "uribistas" y de los medios de comunicación, o absurdamentecomparar esas marchas ciudadanas con las marchas de apoyo a Hitler en laépoca de la Alemania fascista, es pretender "tapar el sol con las manos" ycerrar los ojos a la realidad.
El Polo debe hacer un análisis multilateral de lo sucedido el 4 de febrero ysacar las lecciones que se imponen en aras de un futuro político con opciónde poder.


Mauricio Trujillo-Uribe
12 de febrero de 2008
Miembro Comité Ejecutivo Nacional del PDA

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