http://www.vanguardia.com/2007/4/27/pol1.htm
Así lo advirtió ayer el catedrático y ex candidato a la Presidencia de la República, Antanas Mockus, quien asistió al foro “Pensar Ciudad de Bucaramanga”, organizado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Coomeva, la Corporación Visionarios por Colombia y
VANGUARDIA LIBERAL: ¿El llamado efecto teflón del Presidente Álvaro Uribe Vélez (“nada se le pega, nada lo afecta”), lo salvará del escándalo de la ‘parapolítica’?
ANTANAS MOCKUS: “Probablemente sí, gracias a la decepción que dejó el proceso en el Caguán con las Farc. Para algunos, las acciones de los paramilitares parecían necesarias para derrotar a las Farc. Ahora, mucha gente prefiere aferrarse a la ilusión de que las cosas van muy bien, pero es solamente una ilusión, un sueño”.
V.L.: ¿El país no quiere aceptar la realidad del paramilitarismo?
A.M.: “La gente vive un sueño placentero. Dado que queremos estar en ese sueño, nos resistimos a la información que contradice ese sueño. Probablemente, si no estuviéramos en ese sueño, habría manifestaciones en las calles exigiendo un castigo inmediato y la reparación de las víctimas. Ese sueño consiste en delegar en el Gobierno todo. Ellos lo resolverán. La sociedad civil está inactiva. Frente a ese sueño, el contexto internacional es hoy un principio de realidad”.
V.L.: ¿Lo dice por el desplante del ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore?
A.M.: “Creo que en el mundo, especialmente en los sectores políticos más calificados, la gente no comparte la teoría de que hay que ganar la guerra como sea. Cada vez que afloran las irregularidades del Estado o la clase dirigente regional, la comunidad internacional se preocupa”.
V.L.: ¿Usted hace parte del país que le cree al senador Gustavo Petro, o el país que le cree al Presidente Álvaro Uribe, o del que no se decide por ninguno de los dos?
A.M.: “Le creo mucho a Petro. Me parece muy desagradable que el Presidente lo descalificara. Más aún después de afirmar que no haría referencias personales en su rueda de prensa. Blanco es, gallina lo pone y frito se come. Uribe está en el límite del cinismo al afirmar (en la rueda de prensa), que estaba hablando de otro tema o que no se refería a ninguna persona en particular”.
V.L.: ¿Lo convenció la explicación del presidente Álvaro Uribe Vélez a las denuncias que presentó el senador Gustavo Petro?
A.M.: “La explicación que dio en televisión y la alusión que salió en la prensa escrita no es satisfactoria. Pero la ‘metida de pata’ más grave del Presidente fue cuando hizo referencia al tema de la inteligencia militar a la oposición. Hay países donde una confesión del Presidente en ese sentido, generaría un gran escándalo”.
V.L.: Pero no pasó nada. ¿El efecto teflón de Uribe?
A.M.: “Vuelvo al tema inicial, estamos en un sueño, las cosas están muy bien, así algunos colombianos se organizaran para cometer ‘chambonadas’. Tales ‘chambonadas’ funcionaron más o menos en el norte del país, entonces es mejor no despertar de ese sueño. Despertar del sueño es muy cruel. Además, hay un desfase total entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La visión de país que nos presentan los periódicos es más ponderada y muestra los horrores por los que hemos pasado. Esa información en televisión aparece marginada”.
V.L.: ¿Al país no le interesa el tema de la ‘parapolítica’?
A.M.: “En Colombia hay una mayoría que piensa acabar con los paramilitares como sea. Otra parte del país piensa que si acabamos con ellos, tendríamos el mismo problema o más grave. Otras afirman que se debe ganar la guerra, pero la posibilidad de una salida negociada hoy es muy baja. La paz, en la época de Pastrana, parecía llena de concesiones, ahora, la paz se ve más amarga, o simplemente no habría paz”.
V.L.: ¿El senador Gustavo Petro se quedará como el único que denuncia al Presidente Álvaro Uribe?
A.M.: “La gente piensa que es más rico pensar que todo va bien. Es una ‘jartera’ percatarse de las ‘chambonadas’ de los paramilitares. Aquí hay un tema de responsabilidad enorme. Siempre he pensado que hay una afinidad sociológica grandísima entre el Presidente y muchos de los fundadores del paramilitarismo, haya estado o no involucrado en algún sentido con el paramilitarismo. Tal vez no. Probable y prudentemente Uribe se hizo a un lado, pero pertenece a un sector social que sí le jugó al paramilitarismo. Ahora, el tema no es probar si el hermano del Presidente tiene problemas por la foto. El asunto es si Colombia aprende la lección de decirle no al paramilitarismo.
V.L.: ¿Y se aprendió la lección?
A.M.: No veo esa lección todavía clara. Ni por arrepentimiento de los paramilitares, ni por señales del Presidente afirmando que no sólo se acabó con el paramilitarismo, sino que nunca más habrá el intento de resolver el lío del conflicto con métodos irregulares”.