Mostrando las entradas con la etiqueta TEMAS DE INTERÉS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta TEMAS DE INTERÉS. Mostrar todas las entradas

jueves, octubre 02, 2008

El 10% de reservas de Colombia en riesgo por crisis financiera (oposición)

terra.com

La oposición de izquierda en Colombia advirtió este miércoles que 2.500 millones de dólares equivalentes al 10% de las reservas del país estarían en riesgo por la crisis bancaria en Estados Unidos, pues están depositadas en entidades financieras intervenidas o con problemas.


"Tenemos más de 2.500 millones de dólares de reservas en entidades como Lehman Brothers, Freddie Mac, Wachovia y otras entidades y fondos, y todavía no es clara la suerte que correrán esos depósitos si no hay un salvamento del gobierno estadounidense", declaró a la AFP el senador Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo.


Sin embargo, el emisor Banco de la República (autónomo del gobierno) en un comunicado aseguró que hasta ahora por la crisis sólo se ha afectado un título por 2,7 millones de dólares de las reservas del país andino del banco estadounidense Lehman Brothers.


"El Banco viene adelantando las gestiones necesarias para la recuperación de estos recursos, dentro del proceso de concurso de acreedores", señaló el ente en un comunicado, agregando que ese título apenas representa el 0.012% del portafolio de reservas.


Petro acusó al ministro de Hacienda, Oscar Zuluaga, de intentar ocultar la gravedad del problema a los colombianos y recordó que en enero había pedido al emisor Banco de la República, trasladar los recursos a oro, para prevenir este tipo de situaciones.


Agregó que deben tomarse precauciones para evitar efectos directos en los intereses de los colombianos, especialmente en el caso de los fondos privados de pensiones. El martes, el gobierno reveló que esos fondos tenían invertidos 25 millones de dólares en Lehman Brothers.


miércoles, septiembre 24, 2008

Gustavo Petro en campaña por sus listas de candidatos a delgados para el Congreso Nacional del Polo.

Petro encabeza la lista nacional No 19


En el departamento de atlántico Petro apoya la lista No 115.


Este viernes 26 de septiembre el senador Gustavo Petro estará de gira en la ciudad de Barranquilla en su campaña nacional por las listas de candidatos a delegados al Segundo Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo. 


En su visita a la arenosa el senador quiere tener un encuentro personal con sus amigos y seguidores de la red social Facebook, por lo que ha dispuesto de un espacio dentro de su agenda, para escucharlos. 


La invitación es para cada uno de ustedes que viven en Barranquilla para que asistan a la reunión con el senador Petro en la sede del Polo Democrático Alternativo en la Calle 55 No 53-38 


AGENDA DEL SENADOR PETRO EN BARRANQUILLA
SEPTIEMBRE 26 DE 2008


8:30 – Rueda de prensa en la Sede del Polo Democrático, Calle 55 NO. 53 - 38

9:00 – Encuentro con amigos y simpatizantes de la red social Facebook en Barranquilla. Lugar, sede del Polo Democrático, Calle 55 NO. 53 - 38

11:00 - Conferencia en la Corporación Universitaria de la Costa –CUC, Calle 58 no. 55 – 66. 

1:00 - Almuerzo (tertulia)

5:00 Regreso al aeropuerto

miércoles, agosto 13, 2008

Invito a todos mis amigos y amigas para que hagan las listas de candidatos a delegados del Polo

Llegó la hora de organizar las listas de delegados del Polo Democrático hacia su Congreso, que es la máxima autoridad del partido. El plazo para la inscripción de listas vence el 10 de septiembre.

Espero que todos mis amigos y amigas de las redes que estamos impulsando se vuelvan candidatos, pasemos de lo virtual hacia la acción política real.


Que estas redes sirvan, no solo para conectarnos permanentemente, sino también para impulsar las acciones políticas, de tal manera que nos convirtamos, cada uno de nosotros y de nosotras, en un candidato, que ingrese a una lista en cada departamento, en el Distrito de Bogotá, como joven, como mujer, como hombre, como minoría étnica, como minoría sexual, y defendamos las tesis de la libertad, la igualdad y la fraternidad.



Tenemos que hacer del Polo Democrático un proyecto político pluralista, convocante, amplio, y abierta y tajantemente contrario a cualquier forma de violencia que se le imponga a los ciudadanos de Colombia.

Este es un momento neurálgico para el partido por que se va a dirimir qué política conduce al Polo Democrático. O conducimos el partido hacia su aislamiento dentro de la sociedad colombiana, o lo convertimos en una verdadera alternativa de poder.



Yo he creído, y defiendo la tesis de que si el Polo Democrático se abre, acaba con cualquier tipo de sectarismo político, se vuelve pluralista, se transforma en una entidad convocante de las mayorías nacionales, construye una gran convergencia democrática, que logre ser la expresión de un gran bloque de mayorías en el país, asume, con mucha propiedad la defensa de la paz, y por tanto la separación tajante de cualquier forma de violencia en Colombia, sin ambigüedades, el Polo Democrático está llamado a ser la alternativa de poder desde una perspectiva de izquierda que no es más que la defensa de los principios más caros de la humanidad; la libertad, la igualdad y la solidaridad entre los seres humanos.



Con esta perspectiva de partido los invito para que se vinculen en la tarea de conformar lista a delegados del Polo Democrático y podamos construir ese proyecto democrático que el país necesita.

La necesidad del enemigo

EL ESPECTADOR.COM

Por: José Fernando Isaza

CARL SCHMITT, PROFESOR DE LA universidad de Berlín durante el nazismo, afirmaba que la política necesita enemigo. El nazismo trató de justificar sus crímenes declarando enemigos a los judíos, a las minorías étnicas como los gitanos o a los disidentes de la ortodoxia sexual. Berlusconi ha declarado como enemigos a los gitanos y a los inmigrantes norafricanos.

El enemigo es importante también para el negocio de las armas y la consolidación de los Estados militares. En algunas ocasiones el enemigo es real, pero a veces se sobredimensiona o se crea. Durante la dictadura Argentina, el diferendo con Chile por la soberanía del Canal de Beagle fue un pretexto para iniciar una aventura de construcción de plantas nucleares, como dirían hoy los dirigentes iraníes, sólo con fines energéticos. Hicieron de Inglaterra un enemigo real, la pérdida de la guerra de las Malvinas fue el catalizador que permitió la caída del régimen dictatorial.

Hace unas décadas Perú estuvo en bancarrota, debido a la compra de armas que la dictadura militar socialista realizó con el pretexto de prepararse para una eventual confrontación con Chile, el fútil motivo era la conmemoración del centenario de la Guerra del Pacífico.

Entre los países centroamericanos sólo Costa Rica renunció a crear un enemigo externo y eso le ha permitido prescindir de un ejército nacional; un país pequeño no podría sostenerlo. Los otros países, de tanto en tanto, realizan escaramuzas o guerras limitadas para justificar su gasto en armamento. Los motivos de guerra pueden ser los resultados de un partido de fútbol.

En Colombia la ceguera política de las Farc ha permitido, como reacción, tener un ejército sobredimensionado en hombres y en presupuesto. Una de las razones por las cuales ha sido difícil la construcción de una oposición civil ha sido el accionar de las armas de la guerrilla. Hoy no tienen ninguna justificación y la reivindicación histórica que plantean sobre el ataque a Marquetalia y el exterminio de la Unión Patriótica deben buscarla en una negociación y no manteniendo una guerra degradada. El secuestro los ha transformado de guerreros en carceleros.

Si, como afirma el Gobierno, los guerrilleros están casi liquidados, la pregunta que sigue es: ¿se reducirá el gasto militar y el pie de fuerza? Parece que no y aquí aparece un enemigo externo para reemplazar al interno.

Por supuesto, los candidatos iniciales son los países fronterizos Ecuador y Venezuela; los pies de fuerza son 57.000 y 115.000 hombres respectivamente; con Perú no hay problema a la vista y con Venezuela la sensatez parece estar aflorando. Es interesante mencionar que el pie de fuerza sumado de los tres países es de 282.000, que se compara con los 254.000 de Colombia. Las diferencias, afortunadamente, no hacen prever ningún enfrentamiento real; de pronto, y ojalá no, unas escaramuzas.

Con Brasil, hasta ahora, las relaciones son muy buenas, a pesar de que el computador de Reyes, que es una verdadera Wikipedia, trata de crear fricciones. El tamaño del ejército colombiano es similar al brasileño.

Para tranquilidad de quienes no lo ven con buenos ojos, ya se está pensando en colaborar con conflictos bien lejanos. La posibilidad de enviar tropas hoy a Afganistán, mañana a cualquier país del mundo, les llega en un oportuno momento.

Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

martes, agosto 12, 2008

El Polo rechaza acusaciones contra el senador Gustavo Petro



En un comunicado suscrito por el Presidente Carlos Gaviria, y el Secretario General Carlos Bula, el Polo Democrático Alternativo rechazó hoy las acusaciones que el Presidente Uribe hizo ayer contra el senador del Polo Gustavo Petro, al acusarlo de manipular testigos en las investigaciones sobre la Parapolítica.

"Todo el país sabe del valor civil y de la responsabilidad con que el dirigente de nuestro partido ha adelantando debates en el Congreso de la República, denunciando las alianzas subterráneas de grupos criminales y mafiosos con las más altas instancias del poder, y cualquier ciudadano desprevenido puede entender las acusaciones temerarias del doctor Uribe como una represalia por la tarea opositora recia e impecable cumplida por el doctor Petro".

Martes 12 de agosto de 2008

Con una temeridad insólita e inaceptable en un jefe de Estado, el señor Presidente Uribe ha sindicado públicamente al senador del Polo Democrático Gustavo Petro, de manipulación de testigos en alguno o algunos de los procesos de la llamada Parapolítica.

Todo el país sabe del valor civil y de la responsabilidad con que el dirigente de nuestro partido ha adelantando debates en el Congreso de la República, denunciando las alianzas subterráneas de grupos criminales y mafiosos con las más altas instancias del poder, y cualquier ciudadano desprevenido puede entender las acusaciones temerarias del doctor Uribe como una represalia por la tarea opositora recia e impecable cumplida por el doctor Petro.

El Polo Democrático rechaza de manera enfática la actitud del Presidente Uribe y se solidariza con el senador Petro y también con la senadora liberal Piedad Córdoba, otra víctima recurrente de las iras del Primer Mandatario.

Carlos Gaviria Díaz

Presidente

Carlos Bula Camacho

Secretario General

miércoles, julio 23, 2008

La marcha y nuestra asimetría moral

Tomado de El Espectador.com

Por: Rodrigo Uprimny


LA MASIVA MARCHA DEL 20 DE JULIO por la liberación de todos los secuestrados me generó sentimientos encontrados, muy semejantes a los que me provocó la protesta del pasado 4 de febrero contra las Farc. Y por ello, aun a riesgo de repetirme, me siento obligado a reiterar mi posición en este tema, expresada en otra columna que escribí el 2 de febrero en Semana.com.

Estas protestas son importantísimas y generan optimismo. Es emocionante que millones de colombianos hayamos salido a las calles a reclamar nuevamente la liberación inmediata de todos los secuestrados y a expresar nuestra solidaridad con estas víctimas. El secuestro es un crimen atroz que merece todo nuestro repudio y que tiene que ser erradicado de Colombia.

Esta nueva marcha tiene empero una faceta menos atractiva pues, al igual que la del 4 de febrero, se centró en los secuestros perpetrados por las Farc. Pero en Colombia hay otras víctimas de otros actores, pues las Farc –que merecen todo nuestro rechazo– no han tenido el monopolio de la crueldad.

En las dos últimas décadas, pero especialmente a partir de la segunda mitad de los años noventa, miles de colombianos fueron masacrados y desaparecidos y millones fueron desplazados de sus tierras por los grupos paramilitares, que contaron con la complicidad de mandos de la Fuerza Pública y de representantes de las élites políticas y económicas. Pero de estas víctimas no se habló en esta marcha del 20 de julio, ni hubo gestos de solidaridad frente a ellas. Hubo muy pocos gritos a favor del retorno de los desplazados a sus tierras o para que se esclareciera la suerte de los desaparecidos.

Esta nueva marcha reitera entonces una especie de asimetría moral que predomina en la opinión pública urbana, que masivamente condena el secuestro de la guerrilla, pero se muestra mucho más silenciosa e indolente frente a los horrores que provocan los otros actores del conflicto armado colombiano, como las desapariciones, las ejecuciones extrajudiciales o el desplazamiento forzado.

Esta asimetría moral, que puede ser explicada por ciertos factores sociológicos, es sin embargo inadmisible, pues implica una especie de jerarquización entre las víctimas. Las víctimas de los paras y de ciertos agentes estatales sufren en silencio, mientras que las víctimas de la guerrilla reciben la mayor atención de los medios y de las autoridades. O peor aún, algunos parecerían admitir implícitamente que las atrocidades de los paras son un “mal menor” para poder librarse de lo que muchos ven como el “mal mayor”, que sería la guerrilla.

Esta asimetría moral expresa una profunda debilidad ética y política de nuestra democracia, pues rompe con el principio de universalidad, según el cual, conforme a la conocida fórmula kantiana, toda persona debe comportarse de tal manera que su regla de conducta individual pueda realmente valer como una norma para todos. La aplicación de ese principio ético al análisis de las crueldades en Colombia debería conducirnos a una conclusión simple: los ciudadanos deberíamos solidarizarnos con todas las víctimas y condenar todas las barbaridades de la misma manera, sin introducir jerarquías entre ellas.

Debemos entonces superar esa asimetría, solidarizarnos con las víctimas de todos los actores armados y condenar todas las atrocidades. Un paso en esa dirección fue la marcha del 6 de marzo en solidaridad con todas las víctimas, y en especial con las víctimas del paramilitarismo y de los crímenes de agentes estatales. Esa protesta, si bien fue menos concurrida, también fue masiva. Pero debemos avanzar aún más: por ello es importante que el Congreso apruebe el proyecto que busca reconocer los derechos de todas las víctimas del conflicto armado, y no sólo de los secuestrados, un proyecto al cual se ha opuesto decididamente el Gobierno, con razones mezquinas y poco valederas.

* Director de DeJusticia (www.dejusticia.org) y profesor de la UN.

¿El poder para qué? Para trancar la justicia

Tomado de El Tiempo.com

Por: Claudia López

La habilidad del Presidente para maquillar en palabras el alcance de sus hechos impresiona. Si uno se guiara por lo que el Presidente dice y no por lo que hace, pensaría que los principales proyectos que propondrá en esta legislatura serán económicos, porque a ese tema dedicó la mayor parte de su discurso de instalación del Congreso. Pero no, el principal será la reforma de la justicia y la electoral, que apenas mencionó.

Dijo el Presidente que "la reforma debe evitar la politización de la justicia y la judicialización de la política". Sería bueno que el Presidente precisara a qué se refiere. Sería bueno que nos explicara por qué cree que se debe evitar la judicialización de la política, cuando la evidencia indica que la política está criminalizada. Si no es judicializando la criminalidad en la política, ¿cómo cree el Presidente que vamos a volver a una política más pura, que dé más confianza? Una buena manera de no haber dejado sola a la justicia en esa tarea habría sido que el Presidente no hubiera admitido a tantos representantes de narcotraficantes y criminales en las listas de los partidos que lo apoyan ni en su coalición en el Congreso ni en puestos en su gobierno. Nada de eso hizo. Por el contrario, les ofreció su capital político para que lo usaran a sus anchas.

Por solicitud del Presidente, este Congreso, el más mafiosamente cooptado y deslegitimado de nuestra historia, reformará y decidirá la elección de los magistrados de las Altas Cortes, del Fiscal y el Procurador. El mismo Presidente que hace apenas un mes hundió la reforma política y la 'silla vacía', que hubieran quitado a la mafia la representación política que consiguió por las armas, ahora vuelve al mismo Congreso cooptado por esas mafias a pedirle que reforme la justicia. Porque a los ojos del presidente Uribe el problema es la justicia y no la 'parapolítica', el actual es un Congreso ejemplar y los 'parapolíticos' unos próceres sacrificados injustamente por una justicia que no entiende que eran apenas un mal patriótico menor para lograr el bien mayor de acabar con el terrorismo. Esa incomprensión les costará caro y los congresistas están prestos a colaborar en la faena.

Un presidente que tuviera mínimo respeto por la justicia no le propondría al Congreso más cooptado por mafias políticas emergentes, de las armadas y narcotraficantes, que reforme la elección y accionar de los jueces en Colombia. Para el presidente Uribe, que tiene toda solidaridad con esas clases emergentes, hacer esa solicitud de reforma de la justicia no sólo es posible sino indispensable. La justicia ha sido el principal estorbo para la consolidación y legitimación de esa clase emergente. Ellos, que tienen vocación de poder y llegaron para gobernar, no van a dejar que la justicia les siga aguando la fiesta. También harán algunas reformas electorales para atar otros cabos sueltos que trancan su toma del poder, como castigar a los disidentes, sacarle más recursos al Estado para las campañas y monopolizar en los actuales partidos el poder político.

Sin maquillaje, la solicitud del Presidente al Congreso podría leerse, entre líneas, así: "Invitamos al Congreso a sacar adelante la mejor reforma (la que mejor consolide el poder adquirido y limite el estorbo de la justicia), que se aplique plenamente para el debate electoral del 2010 (o sea, que deje intacta la toma mafiosa del poder en el 2002 y el 2006). Que para estudiarla no haya diferencias entre principales y suplentes de este período (es decir, que los 'parapolíticos' y sus reemplazos puedan votar en igualdad de condiciones), sino convergencia alrededor del propósito de tener un Congreso de opinión, respetado por cada ciudadano."


En una frase, (Congreso, pase la cuenta de cobro a esa justicia abusiva, que lo que tengo es popularidad de sobra para pagarla).

lunes, julio 21, 2008

Duelo por mi hermana

Artículo tomado de la Revista SOHO.COM.CO
Después de 18 años del asesinato de su hermana, María Jimena Duzán revive este drama y cuenta cómo llegó a la decisión de declararse víctima oficial del paramilitarismo. Con este testimonio, preámbulo del que será su libro viaje al infierno, SoHo inaugura una serie de textos escritos por los mejores cronistas de Latinoamérica.

Por: MARÍA JIMENA DUZÁN

La primera vez que oí hablar de alguien que hubiera iniciado "el viaje" fue a una mujer de inmensos ojos azules que conocí en una reunión en Belfast, durante un viaje por Irlanda del Norte. Como muchas mujeres de su generación —no tenía más de 35 años—, había sido víctima de la violencia política y religiosa que asoló a su país hasta hace poco. Su infancia la pasó esquivando atentados, asistiendo a funerales y visitando en las cárceles a su padre y a sus hermanos, como sucedía con casi todos los militantes del entonces proscrito ejército IRA, una guerrilla católica, de corte nacionalista —que a mí se me asemeja al M-19.
Al igual que muchas mujeres de Irlanda del Norte, ella fue criada en un ambiente segregacionista: sus amigos siempre fueron católicos, como su colegio y el barrio en el que vivió. Por años nunca se cruzó en la calle con ningún protestante y se acostumbró a convivir con esa estética violenta y desoladora que imponen los "muros de paz", unas paredes de cemento que se siguen construyendo hasta hoy en algunas zonas de Belfast, con el propósito de separar los barrios católicos de los protestantes.
Al principio no supe a ciencia cierta a qué se refería esa mujer, cuando hablaba de "el viaje". Sin embargo, al cabo de unos minutos entendí que no se trataba de un viaje cualquiera, sino de uno en especial que le cambió la vida: un viaje íntimo e ineludible hacia los más profundos sótanos de nuestra condición humana; uno que acabó por liberarla de todos esos odios apresados con los que había malvivido y que le permitió acometer un acto de contrición insospechado: el de confrontar a su victimario, cara a cara, como siempre lo había deseado. Pudo mirarlo a los ojos sin el menor reparo y sin el menor asomo de cobardía. Si algo le envidiaba yo a esa mujer era su mirada franca, altiva y transparente.
Sin que me lo hubiera propuesto, de cierta forma, yo emprendí mi propio "viaje" como el que emprendió esa mujer de mirada diáfana y cristalina. Un viaje doloroso y desgarrador hacia lo más profundo de mis entrañas de mujer agnóstica y racional.
Por eso digo que estas líneas están escritas a cuatro manos: las empezó escribiendo la periodista que hay en mí —sí, cómo no, soy periodista—, pero el viaje hacia ese infierno lo hizo la víctima, la hermana de Silvia Duzán, también reportera, asesinada por los paramilitares en febrero de 1990, en una masacre en Cimitarra, junto con cuatro líderes campesinos de esa región.
Comenzaré por decirles que mi historia es, hasta cierto punto, insignificante: en realidad es una más entre las muchas que hay en Colombia hibernando en la desmemoria. Por lo pronto, solo quiero que sepan lo siguiente: pertenezco a ese inmenso número de colombianos que han sido víctimas del conflicto en el país. La cifra más reciente dice que somos cerca de tres millones de colombianos. Sin embargo, ese número es tan arbitrario como la guerra misma, porque en realidad corresponde al número de desplazados registrados por la oficina de la ONU, pero desde el 2001. No se sabe cuántos de esos desposeídos que hoy se encuentran en las ciudades en el rebusque de una nueva vida son víctimas de las Farc, ni cuántos son de los paras, y me temo que nunca lo sabremos.
Lo que sí les puedo asegurar es que yo soy una víctima de las miles que han dejado los paramilitares; ese temible ejército privado, que desde finales de los ochenta y en alianza con el narcotráfico, decidió tomarse a sangre y fuego pueblos enteros, masacrando a la población campesina para hacerse a sus tierras. A pesar de que las masacres por ellos perpetradas han escrito con sangre uno de los capítulos más horrendos de nuestra historia reciente, hasta hoy, la mayoría de sus crímenes siguen impunes, como el asesinato de mi hermana Silvia y de los cuatro líderes campesinos de Cimitarra.
Los paramilitares justifican las atrocidades cometidas en esa guerra, con el argumento de que ese fue el precio que el país tuvo que pagar para desterrar a las Farc de esos territorios y liberarnos a todos de semejante yugo. Yo, desde mi humilde rincón, digo que los colombianos pasamos de los atropellos de las Farc a los atropellos de los paramilitares y que estos, más que un ejército privado creado para defender a los campesinos y hacendados de los atropellos de las guerrillas, fueron un ejército que se constituyó con el fin de forzar en el país una contrarreforma agraria que les permitiera a los paras y a sus aliados concentrar en sus manos untadas de sangre las mejores tierras de este país.
Los paras no consiguieron derrotar a las Farc, pero en cambio hoy tienen en sus manos, el 46% de las mejores tierras del país. Y mientras las Farc, con sus secuestros, con sus extorsiones y con sus minas antipersonales consiguieron el repudio de la gran mayoría de los sectores de la población, los paras, en cambio, despertaron grandes simpatías en las élites rurales —cada vez más penetradas por el narcotráfico— y en un círculo bastante amplio de oficiales del ejército colombiano. Su aceptación social vino de contera.
Tengo la impresión, ahora que estoy recordando estos episodios, de haber vivido una guerra que los medios nunca cubrimos como tal. Aún me pregunto cómo fue que ni la prensa internacional, interesada en guerras más evidentes, ni la prensa nacional, de cabeza en el proceso 8.000, se percataron de lo que años después hemos venido a saber: que entre 1989 y el 2002 murieron asesinados cerca de 20.000 colombianos a manos de los paras, muchos de los cuales fueron descuartizados vivos. Yo misma cubrí algunas de las primeras masacres perpetradas por los paras a finales de los ochenta y a comienzos de los noventa, y lo hice como si estos actos macabros fueran hechos aislados y no evidencias de una guerra sin cuartel que se estaba librando.
Anna Arhendt dice que los alemanes no denunciaron la existencia de los campos de exterminio de los judíos sino mucho tiempo después, no solo porque la propaganda de Hitler convenció a muchos alemanes de que los judíos que se montaban en los camiones iban a ser deportados, no exterminados, sino porque las guerras degradan a la sociedad que las padece y quitan los resortes que nos permiten reaccionar frente a la barbarie. Guardadas proporciones, eso también pasó en mi país. Me pasó a mí, aunque me duela aceptarlo.
Me interesa que ustedes sepan sobre mí una cosa más: que soy una víctima afortunada, si es que acaso existe alguna fortuna en semejante desgracia. A mí por lo menos me entregaron el cuerpo de mi hermana. No tuve que pasar por el drama que han tenido que enfrentar muchas personas en Colombia, quienes aún esperan que los paramilitares se compadezcan con su tragedia y les digan dónde están enterrados los cuerpos de sus seres queridos.
Pero también diría que soy una mujer privilegiada. A diferencia de las víctimas de las Farc, que en buena parte provienen de zonas urbanas y pertenecen a familias de profesionales, lo que las hace algo más visibles a los medios de comunicación, la mayoría de las víctimas del paramilitarismo son mujeres campesinas y anónimas; madres cabeza de familia de escasos recursos que viven en pueblos alejados, de difícil acceso.
Yo, en cambio, he tenido la fortuna de estudiar en un colegio privado, de ir a la Universidad de los Andes a estudiar Ciencia Política y de haber sido becaria de la Universidad de Harvard. En el medio en que yo me muevo no es muy común encontrar una víctima de los paramilitares y les confieso que por mucho tiempo pensé que esa circunstancia me convertía en una desajustada social. Hoy creo que esa particularidad me confiere la condición de ser una rara especie en esta guerra olvidada.
Por cuenta de lo que me pasó, he tenido la oportunidad de mirar con otros ojos a esas viudas y a esas madres que han visto morir a sus esposos y a sus hijos, bajo las balas. Sus testimonios crudos y dignos no los he podido olvidar, ni cuando me sumí en la desmemoria. En cambio no recuerdo ninguna frase memorable pronunciada por ningún presidente o líder político nacional ni extranjero de los tantos que he entrevistado en 20 años de vida periodística.
Mi condición de víctima oficial la adquirí hace poco y la historia es más o menos la siguiente: en agosto de 2005, el Congreso colombiano aprobó la Ley de Justicia y Paz, impulsada por el gobierno del presidente Uribe, la cual tenía como propósito otorgar reducciones de penas a aquellos jefes paramilitares que se desmovilizaran y estuvieran dispuestos a decir la verdad y a reparar a sus víctimas.
La ley fue aprobada en medio de una tremenda polémica nacional porque no fue producto de un consenso político. A última hora, el gobierno no incluyó en el proyecto final las propuestas hechas por los ponentes, las cuales provenían no solo de la oposición sino de las filas del uribismo. Su gran reproche era que se trataba de una ley que pensaba más en los victimarios que en las víctimas. Afortunadamente, cuando la ley llegó para su control a la Corte Constitucional, el alto tribunal en su fallo trató de enmendar este vacío.
Desde mi trinchera de periodista controvertida y polémica —así se me conoce en ciertos círculos políticos y sociales— asistí a la aprobación de la ley con un interés inusitado. Al comienzo de los debates el proyecto me pareció farragoso: era evidente que el gobierno se estaba viendo en aprietos para deslindar el paramilitarismo del narcotráfico. Me parecía una división tan inocua como degradante que me recordaba una conversación que alguna vez tuve con una familiar de uno de los jefes paras desmovilizados. "Vengo a entrevistarme con usted para aclararle que mi hermano sí es paramilitar, ¡nunca narcotraficante!", me aclaró la señora, como si traficar con coca fuera peor visto que asesinar a campesinos con motosierra.
Sin embargo, pese a estos reparos y a otros que no menciono, la ley tenía una virtud invaluable para mí: por primera vez, nos daba a las víctimas del paramilitarismo la visibilidad que hasta ahora el Estado nos había negado y pensé que después de tantos años de impunidad, esa podría ser una señal de que el viento empezaría a soplar a favor nuestro. Pero además, si esta ley lograba desmovilizar a los paras y si estos a su vez dejaran de matar y de narcotraficar —según informes de la Policía Nacional, todos ellos representaban en ese momento el 70% de la droga que salía del país—, ¿qué más queríamos?
En un acto de optimismo inusitado en mí, decidí poner a un lado los reparos que le tenía a la Ley y me propuse darle un compás de espera. En diciembre de 2005, se anunció que uno de los jefes paramilitares históricos del Magdalena Medio se iba a desmovilizar con el propósito de someterse a la Ley de Justicia y Paz. El nombre de ese comandante era Ramón Isaza, mejor conocido como 'Don Ramón'.
La noticia de su desmovilización me produjo un sabor agridulce, porque despertó memorias de épocas aciagas que quería olvidar.
Durante casi 20 años, Ramón Isaza había sido el jefe supremo del paramilitarismo en el Magdalena Medio, y yo y medio país sabíamos que en esa vasta zona no se movía una hoja sin que él lo autorizara. Su búnker, bien conocido por todos los pobladores del Magdalena Medio, quedaba en su finca Las Mercedes, situada en un pequeño pueblo donde 'Don Ramón' solía despachar como amo y señor de la región. Durante muchos años, y mientras que el paramilitarismo cometía las peores masacres en el país, Isaza vivió allí plácidamente como un gran notable, como un gran señor.
Esa noche, en compañía de mis hijas y de mi esposo —fui madre tardía, como ya lo verán—, vi por la televisión cómo Isaza entraba a la cárcel La Picota. Visto de lejos parecía un humilde campesino entrado en edad. Mi mamá, que no podía creer lo que veían sus ojos, me llamó y me dijo una frase con una voz entrecortada que removió todos mis recuerdos apresados: "Esperé tanto este día que ya no sé lo que siento. De todas formas, algo es algo… él nunca se imaginó que entraría a una cárcel".
El 12 de marzo de 2007, Ramón Isaza fue llamado a rendir versión libre ante la Fiscalía. Me senté a ver la noticia por la televisión, no sin sentir comezón en los labios: ahí estaba muy orondo él, con su piel cetrina, con su cara de yo-no-fui, al lado de su abogado, diciendo que él no era un hombre rico —¡pensar que sus tierras van desde Puerto Boyacá hasta La Dorada! —, y que no era más que un viejo campesino indefenso, incapaz de matar una mosca.
Isaza afirmaba semejante mentira, con una propiedad casi melodramática. Recordé cómo bajo su dominio se sucedieron varias de las masacres más macabras ocurridas a finales de la década de los ochenta. Una a una, fueron reviviendo en mi memoria, como si nunca las hubiera olvidado: ahí estaba la de los 19 comerciantes de Barrancabermeja, asesinados en una carretera a las afueras de ese puerto petrolero a finales de 1988. Sus cuerpos fueron echados al río como si se tratara de basura.
A los pocos meses de ese horror, una comisión de fiscales que iba a investigar la masacre de los comerciantes asesinados en Barranca fue acribillada por grupos paramilitares como si fueran animales de monte, cerca de La Rochela, en Santander. Por esta masacre, que la justicia tampoco ha logrado esclarecer, el Estado colombiano fue recientemente condenado por la Corte Interamericana a pagar cinco millones de dólares a los familiares de las víctimas.
Fue también bajo el mandato sanguinario de Ramón Isaza que ocurrió el infausto capítulo protagonizado por el mercenario israelí Yair Klein, el ex militar que llegó al Magdalena Medio, recomendado por varios generales activos, con el propósito de entrenar al primer ejército paramilitar que se creó en el país, hace ya 25 años. Yair Klein vino a Colombia varias veces y pudo salir y entrar del país sin ningún problema. Durante sus largas estadías en el Magdalena Medio, entrenó a los paras en el arte de la guerra, les enseñó a hacer bombas y a preparar atentados, muchos de los cuales acabarían asesinando prácticamente a una generación de candidatos presidenciales, exterminando a los miembros de la Unión Patriótica y acabando la vida de miles de polícias, jueces y periodistas en los años que estaban por venir.
La última vez que se supo de Yair Klein fue a comienzos de los noventa, cuando salió del país de manera clandestina, antes de que la justicia lo capturara. En mayo de 2008, el gobierno del presidente Uribe lo pidió en extradición a Rusia, país donde el mercenario se encuentra hasta hoy pagando una pena, pero la solicitud fue negada. El argumento que adujeron no deja de ser una pieza digna del teatro del absurdo: según ese gobierno, Colombia es un país muy inseguro y la vida de Klein corre peligro. ?
Todo esto no me lo inventé yo, desde luego. Gran parte de lo que estoy rememorando se lo contó a Fernando Cano, entonces director de El Espectador, un hombre de ellos, un paramilitar arrepentido llamado Diego Viafra, quien, luego de la masacre de La Rochela, no pudo más con su alma y decidió desertar de los paracos y contarlo todo a ese periódico.
Evidentemente una persona con este historial tan sangriento difícilmente podría ser un campesino del común. Mi indignación fue suprema. Sin embargo lo que realmente me sacó de mis casillas no fue lo que dijo Isaza, sino lo que afirmó a rajatabla su apoderado: "El señor Isaza —dijo el abogado— no puede confesar ningún crimen porque padece de alzhéimer".
No podía recordar ningún crimen, pero en cambio su alzhéimer sí le permitía recordar que él era un campesino humilde y sin dinero.
Ese día, con la rabia que me quemaba la piel, llamé a un amigo que era abogado, reuní a mi familia, a mi hermano Juan Manuel, a mi cuñado Salomón Kalmanovitz y a Julia, mi mamá, y les comuniqué mi decisión:
—Quiero registrarme como víctima oficial de los paramilitares dentro de la Ley de Justicia y Paz. Quiero hacerle recordar a este desmemoriado los crímenes que ha cometido —les dije.
—Si tú estás dispuesta a hacerlo, nosotros también —fue la respuesta que me dio Salomón.
Camino a mi casa, y mientras divagaba en uno de esos trancones interminables tan frecuentes en Bogotá, pensé para mis adentros: vaya paradoja la mía. Ahora que no le tengo miedo a recordar, el que no quiere recordar es mi presunto victimario.
Contada así como se las he contado, esta historia parece más fácil de lo que realmente fue. La decisión de registrarme como víctima y de aceptarme de esa forma no fue fácil. Hoy sé que en realidad me tomó casi tres años decidirme, los años que duró mi "viaje" hacia el infierno.

Vea el artículo en la Revista SOHO.COM.CO

jueves, julio 17, 2008

Gustavo Petro lamenta y condena el asesinato del compañero Guillermo Rivera Fúquene.

El senador rechaza el crimen del dirigente sindical y miembro del Polo Democrático Alternativo y solicita que en este como en los miles de casos de asesinato de compañeros sindicalistas en Colombia se investigue y sancione a los autores materiales e intelectuales, solicita a los organismos de seguridad del Estado y al gobierno, el respeto y la protección de los sindicalistas.

Guillermo Rivera, padre de dos menores y esposo de una enfermera de nacionalidad cubana, desapareció el pasado 22 de abril, hasta el pasado martes fue encontrado con signos de tortura.
Después de más de dos meses de haber sido reportado como desaparecido, este martes la Fiscalía confirmó que un cadáver reportado como N.N en la capital del Tolima pertenecía al líder sindical. El hombre fue ejecutado al otro día de haber sido secuestrado en Bogotá.

Guillermo Rivera Fuquene había desaparecido después que dejó a su hija en el paradero de un bus. El cuerpo del líder sindical - miembro del sindicato de la Contraloría de Bogotá y miembro en del Polo Democrático- fue localizado en Ibagué en una fosa común, en donde fue sepultado días después que Medicina Legal encontrará su cuerpo abandonado en un paraje solitario.
Las honras fúnebres se llevarán a cabo en la Funeraria los Olivos de la Calle 43 con avenida Caracas.

El sindicalista salió de su casa a las 6:30 de la mañana, ubicada en el barrio el Tunal, para llevar a su hija al paradero del bus. Después debía dirigirse al gimnasio, pero a este lugar nunca llegó.
Guillermo Rivera estaba afiliado al Sindicato de Trabajadores de la Contraloría de Bogotá Sintracontrol, presidente del Sindicato de Servicios públicos de Bogotá (Sinserpub) y activista del Polo Democrático Alternativo, PDA, razones por las cuales sus allegados aseguran que su muerte tiene que ver con motivos políticos.

Algunos testigos aseguraron el día de su secuestro, que el hombre había sido abordado por hombres uniformados que lo subieron a un vehículo similar a una patrulla. Las autoridades investigan esta versión.

El presidente Álvaro Uribe y los mandos militares subvaloran el derecho internacional humanitario

El senador Gustavo Petro lamentó que el uso del emblema del CICR empañe el éxito del rescate de los 15 secuestrados y agregó que el Gobierno y el mando militar han subvalorado el derecho internacional humanitario.
"El presidente Álvaro Uribe y los mandos militares subvaloran el derecho internacional humanitario y sobre todo un principio que es fundamental que es la distinción entre combatientes y civiles", dijo a Caracol Radio el congresista, uno de los más férreos críticos del Gobierno.

El organismo internacional emitió un comunicado poco después de que el presidente, Álvaro Uribe, pidiese disculpas al CICR y admitiese que un oficial del Ejército "equivocadamente" utilizó, "producto de su nerviosismo", un "pedazo de tela con los símbolos del CICR que llevaba en su bolsillo".El CICR indicó que tomaba "nota" de la declaración de Uribe, "según la cual reconoce que un oficial que participó en la 'operación Jaque' portó un peto con el logo" del organismo.

"Como guardián del derecho internacional humanitario, el CICR recuerda que el uso del emblema de la Cruz Roja está específicamente reglamentado por los convenios de Ginebra y los Protocolos adicionales", añadió el escrito.

El emblema de la Cruz Roja, subrayó, "tiene que ser respetado en todas las circunstancias y no puede ser usado de manera abusiva".

El organismo, asimismo, reiteró "la importancia del respeto del emblema de la Cruz Roja como signo protector que permite a sus representantes acceder a las zonas más afectadas por el conflicto armado y llevar a cabo sus actividades de protección y de asistencia a sus víctimas".

El CIRC, concluye el comunicado, es una "organización humanitaria neutral e imparcial" que "debe tener la confianza de todas las partes en conflicto para llevar a cabo su acción humanitaria".

lunes, junio 23, 2008

Mañana martes 24 de junio asista a la marcha de apoyo a Judith Pinedo Flores en Cartagena

Esta es la consigna que durante mas de cincuenta años los movimientos populares de América Latina han lanzado en calles y plazas, cuando aquellos que se resisten a los cambios democráticos acuden a su poderosa influencia para ahogar las aspiraciones de un pueblo lleno de necesidades; en medio de la riqueza disfrutada por unos pocos.

Con Judith Pinedo Flores, se materializa un intento de los ciudadanos y ciudadanas por iniciar un cambio en la forma de administrar los recursos económicos del Distrito, orientando sus mayores esfuerzos hacia programas que generen las condiciones para reducir la extrema pobreza que padecen miles de cartageneros y cartageneras.

El fallo de primera instancia proferido por el Tribunal Administrativo de Bolívar, a raíz de la demanda interpuesta por supuestas inhabilidades; muestra que los resultados de la misma, son de altísimo interés para un significativo grupo de periodistas, concejales, contratistas de otrora administraciones y la denominada clase política mafiosa.

Quiérase o no lo que el fallo del Tribunal ha puesto sobre la discusión, es si lo que 115.000 ciudadanos y ciudadanas ganamos limpiamente, vamos a permitir pasivamente se nos arrebate por quienes sabemos han contribuido al empobrecimiento y desgracia de miles de ciudadanos y ciudadanas.

Por esas poderosísimas razones de carácter político y social invitamos a los 115.000 ciudadanos que respaldamos a Judith Pinedo Flores a manifestarle masivamente nuestro apoyo asistiendo a la marcha que estaremos realizando este martes 24 de junio.

Sitio de concentración : India Catalina.

Hora : 4:00 P.M.

Sitio de Llegada : Camellón de los MártiresV

Golpe de Estado a la ONU



El anuncio de que se van hacer censos mensuales o bimestrales con otra entidad denota gran ignorancia.


La convocatoria del Consejo Nacional de Estupefacientes que hizo el presidente Uribe para discutir la cifra de cultivos de coca de la ONU-Simci era tan solo un procedimiento pro forma para comunicar una decisión que se tenía ya tomada: ¡cancelar de un tajo el convenio con la ONU!


Con esta decisión, no solo a Colombia sino al mundo se lo priva de una herramienta fundamental y quizás el único instrumento internacional científico capaz de realizar un censo en uno de los eslabones principales del problema mundial de las drogas: los cultivos de coca.


El anuncio del presidente Uribe de que se van hacer censos mensuales o bimestrales con una nueva entidad privada es una afirmación que denota una gran ignorancia, quizás lanzada a la sazón de la improvisación y el mal asesoramiento. Primero, las condiciones meteorológicas no dan para obtener imágenes satelitales mensuales representativas de la extensión total del país, lo que nos llevaría a un sistema de "estimación" y no de censo. Segundo, hacer una interpretación mensual de la totalidad de los cultivos de coca en todo el territorio nacional requeriría un ejército de intérpretes de imágenes con unos costos imposibles y sin que el mercado laboral tenga esa experticia de disponibilidad inmediata.


Tercero, existe la posibilidad de que las imágenes de satélite sean reemplazadas por aerofotografía, pero con la dificultad del alto precio de tener una flotilla de aviones que se dedican a tomar fotografías mes a mes de todo el territorio nacional. ¿Se imaginan ustedes como se arma ese mosaico mensual?


El mundo no puede permitirse el cambio caprichoso de un sistema de censo que arroja cifras confiables, independientes, transparentes y verificables, de la seriedad y experticia de las Naciones Unidas, sin una explicación de fondo y a cargo de una entidad privada. Lo que el gobierno de Colombia está haciendo es botar 10 años de experiencia a la basura. Sin estas verificaciones, la comunidad internacional estaría a oscuras, sin entender lo que sucede en Afganistán con los cultivos de amapola, y con los de coca en los países andinos, especialmente en Colombia.


El centro de cómputo y análisis de las cifras mundiales de la ONU en Viena encontró, gracias al Simci, el eslabón perdido en el desfase que tenían entre las cifras de la oferta y las de la demanda, gracias a un estudio in situ, que evaluó la verdadera productividad de los cultivos. Pero el Simci no solo le ha entregado a Colombia datos de cultivos de coca con todo un detallado análisis multitemporal y tendencias, sino que ha entregado valores agregados infinitamente valiosos.


Por ejemplo, gracias a este convenio con la ONU, el Ministerio de Ambiente pudo actualizar la delimitación de los Parques Nacionales Naturales; gracias al Simci se pudo establecer que los cultivos de coca apenas son responsables de un 19 por ciento de la deforestación en estas zonas vírgenes y que hay toda otra deforestación que no se relaciona con estos cultivos ilícitos y que viene representando la verdadera gran amenaza, con el 81 por ciento de su degradación. Es esta otra gran deforestación de la que no se habla porque políticamente para el Gobierno no es rentable.


Detrás de la ONU-Simci hay todo un conjunto de países que respaldaron este proyecto, quienes lo han financiado, como Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Holanda, Austria. Declarar insubsistente a la ONU no es una competencia unilateral de Colombia. Hay que revisar esta bravuconada y, como lo dijo Daniel Samper, que el Presidente amarre la mula y deje el machete. Mejor asesoría que ésta no podemos tener los colombianos.


Alberto Rueda

lunes, junio 16, 2008

Táctica y estrategia

Por: Gloria Gaitán
Fecha de publicación: 14/06/08

Mi queridísima Celia,


Cuando en la década de los sesenta, influenciada por el Che, me preparé – en el amplio sentido de la palabra – para irme a luchar a las montañas de Colombia, tu mamá, Haydée Santamaría, acordó formalmente conmigo que, si algo me sucedía, ella adoptaría a Catalina quien era, en ese momento, la única hija mía que ya había nacido. Por ello, escribirte a ti es como escribirle a una hija, porque así te quiero.

La vida y los vaivenes del accionar político no concretaron el que Catalina y tú resultaran siendo legalmente hermanas. Pero, aún así, te considero como parte nuestra. Te siento de nuestra familia por el amor compartido a unos ideales a los cuales los tuyos, los míos, los nuestros, hemos sido siempre fieles.

Por ello, tu carta al Comandante Chávez a propósito de sus declaraciones sobre la inconveniencia actual de la guerrilla, me han hecho pensarte hasta el desvelo, repasar mi vida de militante revolucionaria y de hija de Jorge Eliécer Gaitán, porque él es un ejemplo paradigmático de lo que ha de ser un líder político coherente. Y esas reflexiones, que quiero hacerte conocer, deseo compartirlas también con mis lectores del periódico venezolano Sexto Poder, para quienes escribo semanalmente, porque me interesa saber de sus opiniones sobre este tema. Me encuentro ante el paradigma de saber cuál es el camino. No digo que el correcto, sino el más efectivo para lograr el propósito de encaminar a Colombia hacia un proceso revolucionario de calado continental.
Mi padre dijo en el curso de su lucha política dos cosas que quiero plantear como base de mis reflexiones. Lo primero, cuando afirmó que “hay caminos de mayor amplitud y más aconsejables para realizar una política renovadora, en el sentido histórico y permanente, que los del simple escamoteo, a la larga infecundo de las urnas” 2 y lo segundo, algo que cito permanentemente a propósito de las formas de lucha en Colombia: "Yo tengo una certeza y una duda. La certeza es ésta: nos tomaremos el poder. Y la duda: ¿Cómo nos lo tomaremos? Si respetan la Constitución y las leyes de la República y nos dan garantías en las elecciones, nos tomaremos el poder. Y si no nos dan garantías y si violan la constitución y las leyes, por el derecho de las mayorías, también nos tomaremos el poder". 3 Partamos de ahí para analizar las declaraciones del Presidente Chávez sobre las FARC al afirmar el pasado domingo 8 de junio, en su programa Aló Presidente, que “a estas alturas en América Latina está fuera de orden un movimiento guerrillero armado y hay que decírselo a las FARC".

Nunca dijo Chávez que la guerrilla estaba “fuera de moda”, como tú lo afirmas, sino que estaba “fuera de orden”. Es decir, que tácticamente no es éste el momento para la guerrilla.
Estoy de acuerdo contigo cuando dices que es infantil echarle la culpa de todos los males de Nuestramérica al Imperio. Él es parte del problema, pero no todo el problema. Las reencarnaciones de Santander son las verdaderas culpables, pero también la izquierda. Y también la guerrilla que se ha deslindado del querer popular por la recurrente violación a los derechos humanos y su equivocación al afincar su poder exclusivamente en el fusil y no en el querer popular.

No es aquel aspirante a líder popular que tiene un programa político - por bueno que sea -pero que no responde a la voluntad del País Nacional, quien puede constituirse en herramienta para forjar la revolución, sino aquel que es INTÉRPRETE directo del querer de las grandes mayorías, el pueblo. Levantar autistamente una bandera reivindicatoria y gritar, sin ponerle el oído al querer popular, “síganme los buenos”, es una deformación caudillista. Porque el asunto no es pretender que un pueblo siga a un líder, sino que un dirigente INTERPRETE al pueblo. “Yo no soy yo, personalmente, yo soy un pueblo que se sigue a sí mismo cuando me sigue a mí, que lo he interpretado”4. ESA ES LA CLAVE. Y debemos ser claros: las FARC, en la actualidad, no interpretan la voluntad de las grandes mayorías colombianas. Las grandes mayorías – lo queramos o no – desean el fin de las FARC. No porque ésta carezca de ideales, que sí los tiene, sino porque ha olvidado que los procedimientos hacen parte integral de la doctrina que se profesa. Un revolucionario está en la obligación indiscutible de respetar los derechos humanos. Si no lo hace no es revolucionario. Para un revolucionario el fin NO puede justificar los medios.

¿Cómo explicarse que un porcentaje altísimo de la población colombiana apoye a Álvaro Uribe? Por la simple y única razón de que él se presenta como aquel que va a liquidar a las FARC y, en aras de ese objetivo, logra el respaldo de las grandes mayorías. Por eso Chávez planteó que la existencia de la guerrilla era el pretexto para que los Estados Unidos nos atacaran – porque él acostumbra, con bastante frecuencia, a evadir el mencionar a Uribe y a referirse sólo al Imperio, a sabiendas de que Uribe y Bush son una misma cosa -. Lo cierto es que si desaparece la guerrilla se derrumba el ÚNICO argumento que sostiene a Uribe en el poder ante la opinión pública.
Es cierto que si los guerrilleros se desmovilizan mediante un acuerdo de paz - incluso si el acuerdo tiene el apoyo de toda la comunidad internacional – las oligarquías santanderistas de Colombia los traicionarán y buscarán liquidarlos a muerte. En un proceso de paz la oligarquía que ha gobernado a Colombia SIEMPRE “pondrá conejo” – como decimos los colombianos -. Porque nuestra oligarquía no respeta la palabra, es tortuosa, desleal y traicionera. También es cierto que la oposición “legal” con que cuenta Colombia está conformada, por un lado, por un sector disidente de la misma burguesía socialdemócrata que siempre ha gobernado y por el otro lado por un partido, como el Polo Democrático Alternativo, dirigido por un académico que de líder político no tiene nada. Más tengo yo de pianista que él de caudillo. Personaje docto, pero negado para encarnar la emoción de un pueblo y que dirige desde su lontano y respetado pedestal intelectual una amalgama de ambiciones personales que resume lo que decía mi padre cuando afirmaba que “los socialistas en Colombia no quieren que triunfe el socialismo sino los socialistas”.
Pero, si Uribe desaparece del solio presidencial, no hay duda de que se darán las condiciones para que surja la posibilidad, ahora imposible, de que se conforme un movimiento de masas que arrase con la banda de forajidos que en este momento gobiernan a Colombia. Es por eso que este no es el momento para la guerrilla en Colombia. Al contrario, es un obstáculo para la conformación de un verdadero movimiento de masas que rompa con “la capilla” excluyente que es la izquierda organizada de hoy y que derrote a la oligarquía que nos viene asesinando.

Pienso que las FARC tienen que pensar más en el destino del país que en su propio destino como organización. Porque no hay duda: el camino de la redención del pueblo colombiano no corre hoy en día por las trochas que recorre la guerrilla. No son en la hora de ahora el camino eficiente. Y no porque la lucha armada haya dejado de tener validez, sino porque EN ESTE MOMENTO DE LA HISTORIA DE COLOMBIA no tiene posibilidades de abrirse camino para ser artífice de la revolución.


Con inmenso cariño, tu amiga entrañable,


GLORIA GAITÁN
Bogotá, junio 13 de 2008
glorigaitan@yahoo.es

jueves, junio 12, 2008

El monstruo en el espejo



Por: Santiago Roncagliolo/ Especial para El Espectador

Este miércoles se reanuda el juicio contra Fujimori. El ex presidente peruano Alberto Fujimori enfrenta un juicio por homicidio y secuestro. Cuando se sentó en el banquillo, por primera vez, el ex mandatario entró sonriente. Ahora se cae a pedazos.
Alberto Fujimori, presidente de Perú entre los años 1990 y 2000, es acusado de perpetrar las masacres de Barrios Altos y La Cantuta. Del hombre fuerte de otros tiempos, no queda nada.

El 3 de noviembre de 1991, a las 22:30, una camioneta negra con cristales opacos estacionó frente a una casa en Barrios Altos, Lima, a sólo treinta metros de la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional. Alrededor de ocho encapuchados bajaron del vehículo y se dirigieron a una fiesta que se celebraba en un primer piso. Llevaban pistolas y ametralladoras. Mientras cruzaban la calle, un niño les preguntó quiénes eran. Uno de ellos respondió: “somos la orquesta”.

Segundos después, los encapuchados tumbaron la puerta del inmueble a culatazos y patadas. Uno de los invitados a la fiesta, Manuel Isaías, de 33 años, se adelantó a preguntar qué ocurría. La primera ráfaga lo alcanzó en el pecho. Aterrado, su hijo de ocho años se abrazó a él. La segunda ráfaga acabó con el niño. El resto fue sólo pólvora y explosiones, y no duró más de cinco minutos. Murieron quince personas y fueron heridas cinco más. 133 casquillos de bala quedaron regados por el suelo. El capitán del grupo, Santiago Martín Rivas, increpó a uno de sus hombres por la muerte del niño. El asesino respondió: “El jefe ha dicho que no queden huellas”.

El fiscal del proceso que se realiza desde diciembre en una sala penal especial trata de demostrar que “el jefe” era en última instancia el propio presidente de la República, Alberto Fujimori. O al menos, que la masacre de Barrios Altos formaba parte de una estrategia contrasubversiva planeada, aprobada e incluso premiada desde el palacio de gobierno. La evidencia es aplastante. Los autores materiales de las muertes eran militares y entrenaron para sus sanguinarias misiones en instalaciones castrenses. Sus acciones fueron cubiertas por la prensa, y aún así, Fujimori firmó personalmente una felicitación para ellos en 1992. Más adelante, en 1994, el gobierno aprobó una ley que trasladaba al fuero militar los procesos contra el escuadrón de la muerte. Y en 1995, los asesinos gozaron de una amnistía.

Contra la demoledora acusación, la defensa es sorprendentemente débil. El ex presidente argumenta que firmó la felicitación sin leerla, que no leyó los medios de prensa que publicaron la información, o no “reparé en ese aspecto”, que el jefe de Inteligencia Vladimiro Montesinos nunca le comentó lo que ocurría y que él no sabía nada de lo que hacían los militares, quienes no le hablaban por ser japonés. De todo ello, la prueba más sólida que sus abogados han esgrimido es una copia de su primer programa electoral que propone privilegiar las acciones no militares sobre las militares. En realidad, para sostener su alegato, más que un documento oficial, necesitaría un certificado psiquiátrico de autismo.

El derrumbe de Fujimori

Conforme se derrumba la defensa legal, también se viene abajo la salud del ex presidente. Otrora sonriente y seguro de sí, Fujimori inauguró las sesiones del proceso con un ataque de hipertensión, y continuó con problemas de narcolepsia, molestias en las piernas que le impiden usar calcetines, una gastroenterocolitis y una leucoplasia en la lengua. Sus críticos sospechan que sólo maniobra para retrasar una sentencia en la que podrían caerle treinta años (aparte de los seis que ya figuran en su cuenta y los que le esperan en otros cinco procesos por corrupción). Pero todo parece indicar que simplemente el ex presidente se está cayendo a pedazos.

martes, mayo 20, 2008

Sindicatos de Estados Unidos solicitan a su Congreso ayuda para que las víctimas de Colombia puedan interrogar a los paramilitares extraditados

Por considerar de gran interés para las víctimas de la violencia paramilitar en Colombia, publicamos la carta que el sindicato de Trabajadores del Acero en los Estados Unidos, UNITED STEELWORKERS, han enviado al congreso norteamericano pidiendo ayuda para que las víctimas colombianas puedan viajar a interrogar a los lideres paramilitares extraditados.

El texto de la comunicación es el siguiente:
UNITED STEELWORKERS
USW™
UNIDAD Y FORTALEZA PARA LOS TRABAJADORES



Leo W. Gerard
Presidente Internacional

15 de mayo de 2008


Transmisión por fax (202) 225-8259
Honorable Nancy Pelosi
Presidenta de la Cámara de Diputados
Cámara de Diputados de EE. UU.
Washington, D.C. 20515



Estimada Señora Presidente:

Ref.: Extradición de líderes paramilitares

Le escribo con respecto a las serias preocupaciones que se suscitaron a partir de la extradición a los Estados Unidos de 14 altos líderes paramilitares de Colombia. Naturalmente, esta extradición tendrá resultados positivos; ante todo, la garantía de que estos líderes ya no podrán seguir controlando sus unidades paramilitares desde la prisión. Aun así, existe la posibilidad de que haya que abordar ciertas consecuencias negativas.

Varios grupos defensores de los derechos humanos y grupos sindicalistas han puesto de manifiesto, ante nosotros y ante la prensa, la preocupación de que estas extradiciones pongan un freno a los esfuerzos continuos que se llevan adelante en Colombia por esclarecer los crímenes cometidos por los paramilitares, determinar la ubicación de cientos de tumbas no identificadas y someter a juicio a los funcionarios del gobierno colombiano y a los empresarios (tanto de Colombia como de EE. UU.) que hayan colaborado con los paramilitares en la comisión de abusos contra los derechos humanos.

Por ejemplo, en relación a esto último, el líder paramilitar extraditado Salvatore Mancuso cuenta con datos sobre la colaboración entre compañías bananeras de EE. UU (como Dole & Del Monte) y los grupos paramilitares que asesinaron a 4.000 civiles en Antioquia. Mancuso también declaró que las compañías de carbón del Departamento de Cesar han realizado pagos regulares a los paramilitares. Dentro de ese Departamento se encuentra la compañía Drummond Company, con sede en Alabama, a la que demandamos por el asesinato de tres sindicalistas en el año 2001. Además, varios testigos declararon que Drummond le pagó al líder extraditado Rodrigo Tovar (alias "Jorge 40") para llevar a cabo estos homicidios.

Es de suma importancia seguir todos los pasos necesarios para recabar y sacar a la luz toda la evidencia que estos líderes paramilitares y otros similares puedan suministrar sobre estos crímenes. Al menos por el momento, parece improbable que el Ministerio de Justicia se involucre en este proceso de esclarecimiento ya que aparentemente los líderes extraditados sólo serán juzgados por delitos relacionados con tráfico de drogas. Efectivamente, Salvatore Mancuso mencionó el domingo pasado en la entrevista del programa 60 Minutes que el Ministerio de Justicia de EE. UU. nunca se mostró interesado en lo que él sabía sobre la complicidad corporativa de EE. UU. con los paramilitares en Colombia, entre otras cosas. Esto nos lleva a preguntarnos si, al autorizar estas extradiciones, la Administración Bush no pretende en realidad encubrir los crímenes a los que pueden hacer referencia estos paramilitares.

En vista de estas preocupaciones, solicitamos al Congreso de EE. UU., con el mayor de los respetos, que se involucre activamente para continuar el proceso iniciado en Colombia y cuyo objetivo es obtener evidencia acerca de los graves abusos contra los derechos humanos en que los líderes paramilitares extraditados se vieron involucrados o sobre los que tienen conocimiento. Creemos que el Congreso de EE. UU podría colaborar de la siguiente manera: (1) ayudando a los grupos defensores de los derechos humanos y a los grupos sindicalistas en EE. UU. y Colombia para que se encuentren con estos líderes paramilitares y puedan interrogarlos; (2) llevando a cabo audiencias en las que el Congreso de EE. UU. podría continuar con la tarea de reunir información; tarea que comenzó en Colombia, aunque de manera imperfecta, en conformidad con los Acuerdos de Paz y Justicia.

Muchas gracias por su atención y colaboración.

Atentamente,


Leo W. Gerard
Presidente Internacional

CC: Honorable Richard Durbin, Oficial Disciplinario de la Mayoría del Senado
Honorable Edward Kennedy, Presidente, Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado
Honorable Max Baucus, Presidente, Comité de Finanzas del Senado
Honorable Steny Hoyer, Líder de la Mayoría de la Cámara de Diputados
Honorable James Clyburn, Oficial Disciplinario de la Mayoría de la Cámara de Diputados
Honorable Charles Rangel, Presidente, Comité de Disposición y Medios de la Cámara de
Diputados

Honorable George Miller, Presidente, Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Diputados
Honorable Sander Levin, Presidente, Subcomité de Comercio de la Cámara de Diputados
Honorable William Delahunt, Presidente, Organizaciones Internacionales, Derechos Humanos y Supervisión




United Steel, Paper and Forestry, Rubber, Manufacturing, Energy, Allied Industrial and Service Workers International Union
Five Gateway Center, Pittsburgh, PA 15222 – 412-562-2400 – www.usw.org

miércoles, mayo 14, 2008

En Colombia el sindicalismo les parece comunista, guerrillero y terrorista.

Intervención del senador Gustavo Petro en el debate sobre la libertad sindical y la protección de los derechos sindicales en Colombia. Plenaria del Senado de la República de Colombia, abril 15 de 2008.




En su intervención el senador Petro señaló ante el ministro de la Protección Social, Diego Palacios, que en Colombia existe un “régimen mafioso que le interesa tener a la mayor parte de la población embrutecida, aterrorizada, comprable”.


Las siguientes son algunas de las frases del senador Petro en su intervención donde hace su análisis de la política del gobierno en materia sindical y laboral.


  • El principio de la concertación es el principio de la democracia. Si no hay un principio de concertación no hay democracia.

    En Colombia hay una perpetuación del poder por la compra misma de la conciencia de la gente. La reelección se compró en una alianza electoral con el narcotráfico.

    En una alianza electoral con el narcotráfico, con lo peor del crimen, se aprobó la reelección, la Reforma Laboral, con los votos de los que están en la picota.

    El debate de hoy es sobre si este gobierno tiene una política sindical o no.

    ¿Por qué en Bavaria, la principal empresa privada de este de este país no hay un sindicato?. ¿Quién acabó el sindicato de Bavaria?
    El gobierno se orina del susto si se llega a plantear la formación de un sindicato de la Policía.

    En Colombia no quieren el sindicalismo por que les parece comunista, guerrillero y terrorista.

    La muerte de más de mil sindicalistas de Sintrainagro produjo el cambio de ese sindicato.

    A los sindicalistas los matan en Colombia para que las empresas puedan ganar más plata. Esa es la realidad.

    El beneficiario de la muerte de los sindicalistas bananeros en Urabá son las empresas bananeras.

    Las empresas bananeras aportaron el dinero a las maquinarias de muerte para que mataran a los sindicalistas bananeros.

    A Uribe lo eligieron los cooperativistas de las cooperativas convivir. La convivir Papagayo, que legalizó el Presidente Uribe siendo Gobernador, es la que recibió los dineros de los empresarios bananeros para matar a los sindicalistas del banano.

jueves, abril 24, 2008

Atar los cabos sueltos en la política de tierras


20 de Abril de 2008

Por: Alejandro Reyes Posada


El Gobierno podría aprovechar que paramilitares y narcotraficantes hicieron la mitad de la tarea, al concentrar ilegalmente en sus manos las mejores tierras, y hacer la otra mitad, distribuyéndolas organizadamente a campesinos y desplazados.

El Gobierno anunció que pondrá un plazo para que los paramilitares desmovilizados entreguen la tierra usurpada y también resolvió vender en subasta pública el millón de hectáreas ya incautadas a narcotraficantes, para que inversionistas privados las pongan a producir. Las dos iniciativas revelan las consecuencias de no tener una política de tierras ni una institucionalidad para aplicarla.

El Gobierno busca crear un gran fondo de tierras para reparar a los desplazados, sin capacidad para administrarlo y, al mismo tiempo, busca deshacerse del fondo de buenas tierras ya acumulado durante más de una década, que podría usarse para los campesinos, por incapacidad para distribuirlas.

La expropiación de tierras por violencia afectó a las víctimas en la medida de los derechos que tenían, desde grandes haciendas perdidas por los terratenientes, hasta pequeñas parcelas abandonadas por los campesinos desplazados. Restituir el estado de cosas a la situación anterior a la expropiación forzosa dejaría intactas las causas del conflicto por la tierra, que se resumen en la injusta distribución de la propiedad y la desigual oportunidad para producir de unos y otros, por las distintas calidades de tierra y los apoyos diferenciados del Gobierno a los grandes y pequeños productores del campo.

Otra situación es la de tierras adquiridas con recursos ilícitos por narcotráfico o corrupción, pues en ella la justicia, mediante la extinción de dominio, declara que el derecho de propiedad nunca existió a favor del titular y lo regresa en cabeza del Estado.

Todavía existe un gran apetito por tierras para lavar dólares del narcotráfico y una oferta simultánea de tanta extensión, con tanta liquidez para invertir, es una oportunidad de oro para que las tierras extinguidas regresen a manos de narcotraficantes, esta vez por la vía segura y legal de la subasta al mejor postor, que garantiza un título libre de sospecha.

Los paramilitares no robaron tierras dispersas al azar ni los narcotraficantes compraron en cualquier parte. Ambos grupos lo hicieron en regiones específicas donde ejercieron control territorial, buscando compactar grandes extensiones productivas, y esas características de la acumulación permitirían al Gobierno recuperar grandes globos contiguos de tierra, que facilitarían formular programas de asentamiento campesino donde cabría mayor densidad de productores agrarios, con mejor calidad de suelos y mejor infraestructura que la que tenían los desplazados pobres, para comenzar a corregir las causas del conflicto agrario, en previsión de la crisis alimentaria mundial.

Si en vez de regresar al pasado se mirara al futuro, el Gobierno podría aprovechar que paramilitares y narcotraficantes hicieron la mitad de la tarea, al concentrar ilegalmente en sus manos las mejores tierras, y hacer la otra mitad, al distribuirlas organizadamente a los campesinos productores en distritos bien planificados, donde tengan reales oportunidades de progreso. Muchos desplazados que abandonaron por violencia tierras marginales donde no tenían futuro preferirían dejar atrás los lugares asociados al horror, para reiniciar sus proyectos de vida en mejores condiciones, donde sus hijos tuvieran el apoyo que ellos no tuvieron del Estado.

La coyuntura es ideal para formular una gran política territorial, cuyo norte debe ser el aumentar la densidad de población campesina, productora de alimentos, en las mejores tierras cercanas a los centros de consumo y desplazar la ganadería extensiva lejos de las ciudades, con plantas rurales de sacrificio y transporte refrigerado, donde no sea necesario desplazar a los campesinos para reemplazarlos con vacas.

Esa política exige fortalecer la institucionalidad agraria y dotarla de una orientación geográfica, para focalizar en distritos especializados la distribución de tierras y los apoyos del Gobierno al campesinado.

El comienzo de esa política es no dilapidar en subastas el fondo de tierras extinguidas al narcotráfico y las recuperadas de los grupos armados ilegales, sino concentrarlas en reservas campesinas para garantizar la seguridad alimentaria del país.

Alejandro Reyes Posada

63 congresistas



Por: Iván Cepeda Castro


“ESTA CARTA LA RESPONDERÁ JOSÉ Obdulio con otra cartita”. Esa fue la reacción del presidente Álvaro Uribe Vélez a una comunicación enviada esta semana por 63 representantes demócratas y republicanos; un número considerable de congresistas entre quienes se cuentan varias de las principales figuras del liderazgo parlamentario en Estados Unidos.

En la carta se lee: “Deseamos hacerle llegar nuestras preocupaciones sobre las amenazas y los ataques contra defensores de derechos humanos, luego de la marcha nacional del 6 de marzo de 2008. Nos preocupa que su asesor José Obdulio Gaviria haya dicho públicamente que los organizadores de esta demostración fueran combatientes de las Farc. Le urgimos que tome una posición firme y pública en soporte de aquellos que defienden los derechos humanos en Colombia”.


La destemplada reacción presidencial es un nuevo error y corresponde a una interpretación simplista de lo que está aconteciendo en Washington. El congelamiento del debate sobre la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Colombia no corresponde exclusivamente a una confrontación partidista en medio de la actual campaña electoral. Para muchos congresistas y para las asociaciones sindicales de Estados Unidos, el asesinato metódico y persistente de líderes de los trabajadores en Colombia es una situación inadmisible.



Pero igualmente inadmisible es la sórdida argumentación del Gobierno colombiano a través de un “juego de cifras” en el que se intenta disimular la tenebrosa realidad de crímenes sistemáticos: ya no matan 100, sino “sólo” 70 cada año. En el proceso de la globalización económica, los asuntos relacionados con violaciones de derechos humanos comienzan a adquirir relevancia. En vez de asimilar esa realidad, el Gobierno colombiano ha optado, como de costumbre, por una campaña publicitaria, y no por diseñar una política seria de derechos humanos: visitas guiadas de congresistas a la ciudad de Medellín para mostrar un panorama turístico de lo que está aconteciendo en Colombia, contratar los servicios de un publicista corrupto, vender “imagen positiva” con actrices de cine.



Pero esos trucos no convencen. Visto desde fuera del país es aberrante el hecho de que una manifestación ciudadana cueste la vida de seis dirigentes sindicales.Recientemente, otras declaraciones del asesor presidencial, José Obdulio Gaviria, volvieron a suscitar debate. En un programa radial anunció que el ex senador Mario Uribe había logrado demostrar su inocencia en la investigación que se realiza en su contra.



El Fiscal General de la Nación calificó la actitud del asesor presidencial de perversa. En las reuniones que sostuve esta semana en Washington con varios congresistas, me referí a este suceso. Para ellos, el escándalo de la parapolítica y las interferencias del Poder Ejecutivo que buscan limitar la independencia de la Corte Suprema de Justicia o de los fiscales que llevan casos como el del primo del Presidente de la República, son materia de atento seguimiento. Al comentar la respuesta del Fiscal con uno de los parlamentarios que habían firmado la carta sobre los crímenes relacionados con la marcha del 6 de marzo, me dijo refiriéndose al asesor presidencial: “Ese hombre se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para Uribe”.


~~~

En otra carta, la que en días pasados me dirigió públicamente el señor Gaviria, me dice que está siendo amenazado y me pide que organice una campaña para exigir su protección. No he dudado en condenar públicamente las amenazas contra él. Me parece inquietante que la política de seguridad democrática no ofrezca suficiente protección para quien es tan cercano al Presidente de la República.


fm_cepeda@yahoo.fr